El Monasterio de Shalu y su tesoro de primitivos murales tibetanos.
El Monasterio de Shalu es uno de los conjuntos monásticos más importantes del Tíbet por su antigüedad y por sus murales. Situado a unos 20 km de Shigatse, pertenece a la subescuela del mismo nombre dentro de la la tradición Sakya del budismo tibetano. «Shalu» se traduce como «brote nuevo» o «renuevo fresco». La leyenda cuenta que su fundador preguntó a su maestro dónde construir el monasterio, y este disparó una flecha declarando que la construcción debía levantarse donde cayera; la flecha cayó en un campo de brotes verdes de cebada, de ahí el nombre poético del lugar.
Historia
Fue fundado en 1040 por Chetsun Sherab Jungnay, y durante siglos fue célebre como centro de erudición y de desarrollo espiritual, pues fue el primero de los grandes monasterios construidos por familias nobles de la región de Tsang durante el renacimiento budista del Tíbet. Durante siglos fue el feudo de la familia fundadora. A finales del siglo XIII el templo quedó bajo la dirección del maestro Buton Rinchen Drup, un reconocido erudito religioso que compiló el Tenjur, una de las obras clásicas del budismo tibetano, y llegó a enseñar a unos 3.800 monjes. Shalu se convirtió en un gran centro académico donde se estudiaba filosofía, textos budistas, astrología y rituales. En aquella época monjes de todo el Tíbet acudían a estudiar con Buton Rinchen Drup y, al regresar a sus propios monasterios, llevaron consigo el estilo de Shalu: el cercano monasterio de Palkor (Gyantse), célebre también por sus murales, es uno de los que heredó este estilo.
En 1329 el monasterio fue destruido por un terremoto y fue reconstruido en 1333 bajo el patrocinio de un emperador de la dinastía Yuan (1271-1368), artesanos chinos, tibetanos, mongoles y nepalíes trabajaron juntos en su reconstrucción, que acabó integrando estilos arquitectónicos diferentes. Por ejemplo, su interior, pintado bajo la supervisión de Aniko, el célebre maestro newari, contiene algunas de las obras de arte budista más extraordinarias del mundo. Buena parte de la estructura original del siglo XI quedó dañada durante la Revolución Cultural, aunque otras salas escaparon a la destrucción. La reparación y reconstrucción del monasterio comenzó formalmente el 13 de mayo de 2009. Hoy en día Shalu sigue siendo un monasterio activo y un destino de peregrinación y turismo.
Arquitectura: la única fusión Han-tibetana del Tíbet
Shalu es considerado el único monasterio del Tíbet que combina de forma tan marcada los estilos arquitectónicos tibetano y chino (han) en un mismo diseño:
Tejados de tejas verdes vidriadas de estilo chino —su rasgo más reconocible al llegar— sobre muros y estructuras de tradición tibetana.
El diseño, en su sentido simbólico, representa el mandala/paraíso de Avalokiteshvara, un refugio frente al sufrimiento del mundo.
El cuerpo principal es un edificio de tres pisos que combina ambos estilos, con el Salón de Oro (Serkhang), galerías, el Salón de los Protectores del Dharma y otras dependencias. La sala de Asambleas está rodeada por un pasillo de peregrinación con algunos de los mejores frescos del Tíbet, datados en el siglo XIV (cerrada por restauración en septiembre de 2026).
Alberga numerosas estatuas, entre las que destacan las de Shakyamuni, Avalokiteshvara y el maestro Buton Rinchen Drup.
Los murales: la joya artística de Shalu
Los frescos de Shalu están entre los más antiguos y admirados del Tíbet, con capas que van del siglo XI al XIV, y son la razón principal de su enorme valor artístico:
Seis grandes temáticas: historias de las escrituras budistas (jatakas), mandalas, retratos de budas y bodhisattvas, retratos de protectores vajra (dharmapalas), retratos de antiguos maestros, y pintura decorativa.
Las historias de los Jatakas (basadas en la recopilación «Los Cien Jatakas» del IV Karmapa, Rangjung Dorje, 1284-1339) narran el nacimiento, crecimiento y actividades búdicas de Buda Shakyamuni, y se concentran en los claustros de las plantas primera y segunda.
Los murales de mandalas, de temática esotérica/tántrica, se ubican principalmente en la tercera planta y en las salas laterales este y oeste.
Estilísticamente fusionan influencias india, nepalí (newari), china (dinastía Song) y de Dunhuang: se reconoce el rasgo indio en algunas figuras danzantes y la influencia del arte han en las pinturas de flores y plantas.
Los «Cuatro Tesoros» de Shalu
Además de las obras de arte «mayores», el monasterio conserva cuatro reliquias tradicionalmente veneradas como sus tesoros:
La tabla de sutra, formada por 108 pequeñas tablillas de madera, cada una grabada con un carácter sagrado, que juntas forman una escritura completa; data de la fundación del monasterio (hace unos 900 años).
El altar del agua sagrada, de bronce, de unos 80 cm de diámetro; según la leyenda, su agua puede purificar 108 tipos de impurezas.
Una piedra natural con el mantra de seis sílabas «Om Mani Padme Hum» grabado, junto a cuatro pequeñas estupas, hallada al excavar los cimientos del monasterio.
Una pila de piedra, que se dice fue la palangana de aseo personal del fundador, Chetsun Sherab Jungnay.
La visita
Todos los circuitos que organizamos en Tíbet (excepto las estancias en Lhasa) incluyen la visita a este monasterio. Aunque está cerca de la carretera que une Gyantze con Shigatze, es un lugar muy tranquilo que solo despierta el interés de los fieles y de algunos grupos extranjeros. Siempre cuenta con una afluencia de fieles, que se incrementa durante las fiestas budistas, cuando es posible presenciar alguna celebración. Aunque de tamaño reducido, el interés de sus salas requiere entre 90 y 120 minutos para visitarle. Hay algunos restaurantes y casas de té tibetanas en la puerta.
Sobre mí: Hace ya muchos años que llegué a China y desde entonces he compaginado mi tiempo entre los viajes y el estudio de la cultura de este país. Mis investigaciones más populares son las relativas a los caracteres chinos (Caracteres chinos: un aprendizaje fácil basado en su etimología y evolución), el Matriarcado en China (hay un libro con ese título), y las culturas de las minorías (Shangrilá). Puedes ver mis videos en Youtube, o mis fotos en Instagram (pedroyunnan).
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