Las religiones de China

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Las religiones de China

Cada pueblo tiene la religión que hereda de los antepasados. Este aforismo ampliamente difundido es en China más cierto que en otros países. Los estudiosos dicen que la primitiva religión de los chinos, como de los pueblos que vivían cerca de ellos, era el culto a los antepasados, y a las fuerzas de la naturaleza, a las que creían dotadas de espíritus propios. Precisamente estas dos religiones primitivas han impregnado de forma evidente los dos sistemas filosóficos y religiosos más importantes de la historia china, respectivamente el confucionismo y el taoísmo.

El culto a los ancestros en China

Posiblemente la práctica religiosa más extendida en China es el culto a los ancestros. Un culto que de alguna forma se extiende desde las primeras manifestaciones de su cultura, hasta nuestros días, y que se apropia o utiliza las tres religiones principales taoísmo, budismo y confucianismo. Aunque el culto a los ancestros se suele relacionar con el confucianismo, su origen es mucho más antiguo, extendiéndose su práctica a todas las esferas de la vida religiosa china. A lo largo de este tiempo como religión primordial de los chinos, ha pasado a convertirse en la piedra angular de su vida familiar y social, y en la propia esencia alrededor de la que se construye el carácter de cada persona.

Desde el pasado remoto los chinos consideraban que la persona estaba formada por un cuerpo y varias almas, que no morían con el cuerpo, sino que tras la muerte pasaban a vivir en el mundo de los espíritus. En ese mundo los muertos tenían las mismas necesidades que cuando estaban vivos, comida, ropa, armas, adornos, etc. Objetos que les eran proporcionados por sus descendientes vivos, generalmente enterrados con ellos en las tumbas, o mediante los sacrificios ante las tabletas de los ancestros. Esa es la razón de que en las tumbas antiguas de los reyes y emperadores se hayan descubierto magníficos tesoros que reflejan las necesidades que el fallecido podía tener en el mundo de los espíritus, incluyendo objetos de culto, soldados, guardianes y artículos de su vida cotidiana.

Al igual que cuando estaban vivos los ancianos eran respetados, cuando morían y se convertían en ancestros, eran aún más venerados, pues aunque en ese estado pasaban a depender de sus descendientes vivos, que durante cada comida les ofrecían unos granos de arroz o un poco de vino en los altares de sus hogares, a su vez adquirían la capacidad de bendecir y ayudar a sus descendientes, proporcionándoles prosperidad, felicidad y fortuna. Si bien se creía que los antepasados estaban presentes continuamente, como demostraba la presencia en cada hogar de la tableta de los ancestros, su presencia se hacía más evidente durante algunas festividades y celebraciones, cuando se creía que compartían las ofrendas que sus descendientes les proporcionaban. Pero si a estos ancestros no se les proporciona las cosas que necesitan, se enfadan y hacer daño a sus descendientes. Se convierten en demonios.

Los ancestros de los clanes más poderosos, de los clanes reales, se convirtieron en los tiempos antiguos, en los dioses de todos sus súbditos.

Restos de estas creencias primitivas se encuentran todavía hoy en día en las religiones de algunas de las minorías que habitan en las zonas montañosas del Sur y del Suroeste. De hecho, el mito de Pangu, el creador del universo y todo lo que éste contiene, arrinconado por los chinos en el terreno de la fábula hace ya muchos siglos, mantiene hoy en día una presencia viva en la cultura y religión de varios pueblos indígenas del Sur de China.

Cuando se habla de la religión en China hay una discusión permanente entre los que opinan que los chinos son ateos por naturaleza, y los que aseguran lo contrario. Tal vez ayude a entender mejor la relación de los chinos con la religión, si consideramos que estas religiones primitivas han sido la base sobre la que se han superpuestos las subsiguientes religiones nacionales e importadas.

Confucianismo

Los primeros misioneros europeos que llegaron a China pensaron que el confucianismo era una religión. De hecho se encontraron con la existencia de templos dedicados a él, un cuerpo sacerdotal diferenciado del resto de la población, encargado de propagar sus ideas, el de los letrados, y una compleja liturgia que se ponía en práctica tanto ante numerosos acontecimientos de la vida privada, como en las festividades públicas.
Después los sabios han desmentido esta impresión, asegurando que Confucio no propone la creencia en ningún dios, sino que únicamente establece una serie de normas sociales. Sin entrar en mayores discusiones sobre la esencia de las religiones. Las reglas morales en que deben basarse las vidas de los ciudadanos, las llamadas cinco relaciones: (Gobernante y súbdito, padre e hijo, hermano mayor y menor, marido y mujer y entre los amigos), no son más que un desarrollo de ese culto a los antepasados de los chinos primitivos. Como lo es el énfasis que se pone en cumplir los ritos funerarios, en los que la presencia de sacerdotes budistas o taoístas sólo es una capa de barniz sobre la ceremonia celebrada durante miles de años, en la que los familiares del muerto conducían su alma al reino de las tinieblas. La presencia universal antes de la Revolución en las casas chinas de un pequeño altarcito donde se veneraba a Buda o a los antepasados, o a ambos, no es más que una herencia de esos altares que se mantenían entre los chinos primitivos por si el alma de los antepasados decidía pasar una temporada entre los vivos.
La necesidad de un dios, si es que alguna vez ha sido necesario, se suplió de una forma un tanto ingeniosa con la figura del emperador, que, considerado hijo del cielo, se colocaba en la cúspide de la pirámide humana, con una categoría semidivina. De tal forma podemos ver que el confucianismo sí es una religión. El Imperio es su dios (representado por el emperador de turno) y Confucio su profeta. Su liturgia es milenaria, y sus principios básicos son tan antiguos como el propio pueblo chino.

Taoísmo

El taoísmo, dicen los chinos que es la única religión originada en su propio país. Y en realidad tampoco es cierto, primero por que a lo largo de la historia se han numerosas religiones y cultos, de las que un buen número de ellas han llegado hasta nuestros días tras una historia accidentada, y segundo por que en su origen el taoísmo no era una religión, sino un sistema filosófico, el desarrollado entre otros por Lao Zi y su discípulo Zhuang Zi. Una filosofía un tanto esotérica que exploraba y desarrollaba la segunda de las religiones primitivas de China, el culto a la naturaleza, propugnando la integración del hombre en la naturaleza, y el alejamiento de los asuntos de gobierno.
Con el paso de los siglos, la filosofía no bastó para satisfacer los deseos de la gente de creer en un dios, y gradualmente se fue convirtiendo en una religión, de la que se aprovecharon también algunos avispados, que tras deificar a Laozi, y a otros personajes legendarios como los llamados Ocho Inmortales, se comenzaron a erigir templos y ofrecer servicios religiosos a la población.
Los templos taoístas, en general, no han aguantado esa transformación del taoísmo desde filosofía a religión. De hecho, los auténticos monjes taoístas no viven en los templos, sino haciendo vida de eremitas en las montañas que para ellos son sagradas. Lo que vuelve a evocar ese culto a la naturaleza del que son herederos.

Budismo

Es la más importante de las religiones que se practican en China, y la que cuenta con mayor número de adherentes. Como todo el mundo sabe el budismo se originó en la India, y aunque se dice que pocos años después de la muerte de Buda ya llegaron las primeras noticias del budismo a China, la religión se fue expandiendo muy lentamente, ya que las comunicaciones a través del Himalaya eran muy escasas, y el rodeo por la llamada posteriormente Ruta de la Seda tampoco era un camino fácil.
El primer empujón fuerte que recibe la nueva religión se da en el año 68 de nuestra era, cuando un emperador de la dinastía Han envió a algunos funcionarios a la India a informarse sobre esta religión, construyendo a su regreso el Templo del Caballo Blanco, cerca de su capital Luoyang, desde donde se inició el estudio de los textos traídos precisamente a lomos de un équido del mencionado color. Durante los siglos siguientes el budismo va cobrando fuerza en territorio chino, aunque no es hasta el siglo V que se produce su verdadera expansión, alcanzando su difusión a los lugares más remotos del país. No obstante, el budismo de esos siglos es todavía una religión extranjera, muchos de cuyos conceptos, al no tener equivalencia en chino, se traducían siguiendo los conceptos de los taoístas con los que guardaban algunas semejanzas. No fue hasta que el monje Xuanzang realizó su gran viaje a la India en busca de las escrituras budistas y se fundó en el año 652 la Gran Pagoda de la Oca, en Xi’an, para conservarlas, que se inicia en China un proceso sistemático de traducción y reflexión sobre las enseñanzas de esta religión. Es la época gloriosa de la dinastía Tang y el budismo pronto impregna todos los aspectos de la vida, la cultura y el arte chinos. Numerosas escuelas de pensamiento budista surgen alrededor de Xi’an. Monjes llegados de Corea y de Japón llevan las doctrinas budistas a sus respectivos países. Pero al igual que las doctrinas filosóficas seculares se convierten en religión, el budismo adquiere demasiado poder, sus monasterios controlan grandes extensiones de tierra. Los emperadores toman cartas en el asunto y limitan su poder, de tal forma que para la dinastía Song, el esplendor del budismo ya se ha eclipsado, manteniendo su importancia en la sociedad como una de las religiones que practican unos chinos que volverán a regir sus vidas por las enseñanzas de Confucio puestas al día por los pensadores de la nueva escuela.

Islamismo

Las enseñanzas de Mahoma penetraron a China a través de la Ruta de la Seda, de la mano de comerciantes y viajeros que llegaron a Xi’an desde los países musulmanes. Simultáneamente se produce una penetración del islamismo a través de los puertos de la costa, como Cantón y Quanzhou, donde se asientan asimismo mercaderes musulmanes. En dichas ciudades es en donde se construyen las primeras mezquitas, algunas de ellas han mantenido el culto hasta nuestros días. Y aunque desde estos focos la religión del Islam va extendiéndose por las diferentes ciudades y regiones de China, la mayoría de sus adeptos los mantendrán entre las minorías del Oeste y del Sur, así como sus descendientes establecidos en las grandes ciudades, sin llegar a ejercer nunca una influencia importante sobre la vida y cultura china.

Cristianismo

Los primeros cristianos que llegaron a China fueron los nestorianos, una vez más a través de la Ruta de la Seda, y desde Xi’an intentaron propagar su religión al resto del imperio. No tuvieron mucho éxito, y hoy sólo la estela llamada «Lápida de la propagación del nestorianismo de Daqing», en el Museo de las Estelas de Xi’an, nos recuerda su presencia.

Menos éxito aún tuvieron algunos misioneros que alcanzaron el Celeste Imperio durante los siglo XII y XIII. No será hasta el siglo XVI, en que los jesuitas pongan todo su empeño en la evangelización de estas tierras que el cristianismo, y con él occidente, sea dado a conocer en China, y las primeras noticias sobre China empiecen a circular por Europa. Los jesuitas lograron algunos progresos durante los siglos XVI y XVII, asegurándose incluso la presencia en la corte, pero ni el favor de los emperadores y algunos personajes importantes les libró de sufrir persecuciones, ni la construcción de algunas iglesias les permitió afianzarse entre los chinos.

El cristianismo volvió a empujar con fuerza en China durante el siglo pasado, acompañado generalmente de las políticas agresivas de Francia e Inglaterra, consiguiendo una buena implantación y realizando numerosas obras de carácter social. Pero sus intereses estaban demasiado íntimamente engarzados en los de unos gobiernos, los de sus países, que colonizaban China, por lo que después de la fundación de la República Popular China la mayoría de los misioneros extranjeros fueron expulsados del país. La situación del catolicismo en China, es actualmente muy curiosa. Ya que el gobierno asegura que permite y garantiza la libertad de creencias y culto, pero considera ilegal que una organización religiosa jure lealtad a otro gobierno que no sea el chino, como de hecho hacen los cristianos con el Papa y el Vaticano. Como resultado de esto se da la existencia de dos iglesias católicas. La china, legal, que pasa del Vaticano, y la que acata la autoridad del Vaticano, ilegal.

Para citar este artículo: Ceinos Arcones, Pedro, "Las religiones de China," in Chinaviva, 2 junio 2021, https://chinaviva.com/las-religiones-de-china/.
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