El Dios de los Caballos era de los más populares de China

El Dios de los Caballos era de los más populares de China

Si alguien vivita la Gran Muralla China en Juyungguan, el punto más cercano a Beijing y uno de los más interesantes, y tiene tiempo de explorar el conjunto de construcciones con un poco de calma, algo que recomiendo pues Juyungguan era mucho más que un paso, tal vez se fije en la existencia de un templo al Dios de los Caballos. Hoy en día es uno de los pocos que quedan al alcance del viajero pero durante la época imperial, eran de lostemplos más populares de China.

El Dios de los Caballos, conocido como Mawang (马王) o Mashen (马神), fue una de las deidades más ampliamente veneradas en el norte de China durante el periodo imperial tardío. Aunque hoy se encuentra en gran medida olvidado, su culto tuvo una notable extensión social y una clara inserción en las estructuras económicas y administrativas del imperio.

La importancia de Mawang estuvo directamente vinculada al papel central de los caballos, mulas y burros en la vida cotidiana china. Estos animales eran indispensables para la agricultura, el transporte, la producción artesanal e industrial, así como para el ejército y el sistema de correos. En consecuencia, el Dios de los Caballos fue objeto de veneración por parte de numerosos grupos profesionales, entre ellos campesinos, comerciantes, arrieros, conductores de burros, cocheros, veterinarios y soldados de caballería.

El culto no se limitó al ámbito popular. Dado que los équidos eran un recurso estratégico del Estado, el Dios de los Caballos fue venerado también en santuarios oficiales, situados en oficinas gubernamentales, bases militares y espacios palaciegos. Durante la dinastía Ming, el fundador del régimen rendía culto a esta deidad, y tras el traslado de la capital a Pekín se erigió un altar dedicado al Dios de los Caballos en la nueva capital. En unidades administrativas de menor rango —provincias, prefecturas y ciudades— se documenta igualmente la existencia de templos dedicados a deidades ecuestres, en ocasiones denominadas “dioses de los reyes Ming” (明王神).

Los rituales principales se celebraban en primavera y otoño, con una duración de dos días. En ellos se realizaban sacrificios en nombre de las grandes manadas imperiales. Las ceremonias incluían diez caballos blancos adornados con tiras de papel de seda de colores, libaciones de vino y procesiones rituales ante el pabellón Tangse. El oficiante chamánico invocaba a los espíritus mediante cantos rituales, música ceremonial y el uso de la espada espiritual. Estas prácticas subrayan la estrecha relación simbólica entre el culto ecuestre y el poder militar: los caballos eran concebidos como un recurso vital del imperio.

Junto a Mawang, existieron otras deidades relacionadas con los équidos. El Dios del Shi de los Caballos (马社神) ha sido interpretado bien como el primer ser humano que montó un caballo, bien como el espíritu residente en los establos, encargado de mantener a los animales tranquilos. En algunas regiones se veneró también al Dios de los Pasos del Caballo (马步神), invocado para prevenir enfermedades. De manera significativa, en ciertos templos el Dios de los Caballos compartía culto con divinidades humanas como el Rey de la Medicina (药王), lo que sugiere una concepción teológica en la que animales de tiro y seres humanos eran considerados igualmente vulnerables y necesitados de protección sobrenatural.

Durante la dinastía Qing, el culto al caballo adquirió una relevancia particular, especialmente entre los manchúes. El día 23 del sexto mes lunar, considerado el cumpleaños del Dios de los Caballos, se celebraban ceremonias oficiales a las que acudían funcionarios vinculados a la gestión de équidos, así como conductores y campesinos, para solicitar la salud y la recuperación de los animales.

En el plano iconográfico, Mawang suele representarse con tres ojos, rostro rojo, barba desordenada, armado con espada y ataviado con armadura. En muchas imágenes aparece acompañado de caballos y bueyes, los animales bajo su tutela. La deidad es conocida por múltiples denominaciones, entre ellas Dios de los Caballos, Rey de los Caballos, Ancestro de los Caballos, Rey de los Caballos Ming o Rey Padre de los caballos.

El culto al Dios de los Caballos fue, en suma, una expresión religiosa directamente derivada de una economía profundamente dependiente de la energía animal. Su declive acompaña la desaparición del caballo como infraestructura fundamental del Estado y de la vida productiva. Mientras dicha dependencia existió, Mawang ocupó una posición central en el paisaje religioso chino.

Sobre mí: Hace ya muchos años que llegué a China y desde entonces he compaginado mi tiempo entre los viajes y el estudio de la cultura de este país. Mis investigaciones más populares son las relativas a los caracteres chinos (Caracteres chinos: un aprendizaje fácil basado en su etimología y evolución), el Matriarcado en China (hay un libro con ese título), y las culturas de las minorías (Shangrilá). Puedes ver mis videos en Youtube, o mis fotos en Instagram (pedroyunnan).

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