Cambiando un huevo de caballo
El wolang compró un caballo a su hijo, y el pequeño wolang desde ese momento se pasaba el día montado a caballo, recorriendo la aldea de un lado a otro. A todos los aldeanos les parecía muy molesto y el pícaro Yankan pensó que debía solucionar este problema.
Un día, mientras el joven wolang estaba montando en su caballo de un lado a otro, vio a Yankan subido sobre una gran calabaza en mitad del camino, mientras con su mano la golpeaba con una fusta.
“Ey, Yankan. ¿Eso no es una calabaza? ¿Para qué la golpeas con la fusta” Le preguntó el pequeño wolang.
“Respetado joven wolang” le respondió Yankan “estas equivocado. Esto no es una calabaza. Es un huevo de caballo que compré en el extranjero.”
“¿Un huevo de caballo? ¿Y puede correr?”
“Más rápido que tu caballo.”
“No me lo creo.”
“Si no te lo crees podemos hacer una competición para verlo.”
“Vale. ¿Cómo competimos?”
“Mira. Tú montas tu caballo. Yo monto en mi huevo de caballo. Cuando yo grité uno, dos y tres, salimos corriendo y miramos a ver quién llega antes a la casa del tambor.”
“Vale.”
Yankan se subió a su “huevo de caballo” y en seguida gritó: “uno, dos, tres.” El joven wolang salió corriendo sobre su caballo. Cuando hubo desaparecido Yankan tomó la calabaza, se metió por un atajo, y llegó a la casa del tambor.
Al llegar a su destino[1] el joven wolang observó extrañado que Yankan ya le esperaba allí. Así que bajó de su caballo y estuvo dando vueltas alrededor del “huevo de caballo” mirándole extrañado. Entonces le pidió a Yankan que le cambiara su caballo por ese “huevo de caballo.”
“No quiero cambiarlo.” Se negó Yankan fingiéndose disgustado.
“Si quiero que me lo cambies entonces me lo cambias.” Le gritó el joven wolang enfadado.
“Desde luego que si de verdad quieres cambiarlo, entonces los cambiaremos.” Respondió Yankan fingiendo plegarse a sus deseos.
Yankan entonces tomó las riendas del caballo, se subió sobre él, y enseguida desapareció.
El joven wolang se subió sobre el “huevo de caballo”, y empezó a golpearle con la fusta para que se pusiera en movimiento. Pero estuvo golpeándole medio día y el “huevo de caballo” no se movió absolutamente nada. Así que enfadado se bajó de su montura y le dio una patada haciéndole rodar montaña abajo. Entonces volvió a su casa con la cabeza cabizbaja.
[1] Las tierras que habitan los Wa son eminentemente montañosas, con numerosas quebradas, lo que permite entender que el camino que toma el caballo sea más largo que un atajo que corte a través de la montaña.
Sobre mí: Hace ya muchos años que llegué a China y desde entonces he compaginado mi tiempo entre los viajes y el estudio de la cultura de este país. Mis investigaciones más populares son las relativas a los caracteres chinos (Caracteres chinos: un aprendizaje fácil basado en su etimología y evolución), el Matriarcado en China (hay un libro con ese título), y las culturas de las minorías (Shangrilá). Puedes ver mis videos en Youtube, o mis fotos en Instagram (pedroyunnan).
En los viajes me he especializado en Yunnan, Tíbet, la Ruta de la Seda y otros lugares poco conocidos. Escríbeme si tienes pensado venir a China. La agencia con la que colaboro proporciona un servicio excelente y un precio imbatible. Tienes mi correo abajo.
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