¿Por qué China fue llamada «la tierra de los suicidios»?

¿Por qué China fue llamada «la tierra de los suicidios»?

Un viajero occidental que recorrió China a finales del siglo XIX se quedó tan impresionado por lo que veía que la llamó, sin rodeos, «la tierra de los suicidios». Calculó que en aquel país podían producirse hasta 500.000 casos al año. No era una exageración caprichosa. Era el reflejo de una cultura que durante miles de años había construido una relación con la muerte radicalmente distinta a la occidental.

En Europa, la condena del suicidio es vieja y firme. Desde el siglo VI, la Iglesia lo equiparó al asesinato y amenazó a quien lo cometiera con la excomunión. Ese rechazo se grabó tan profundo en la mentalidad occidental que todavía hoy nos resulta difícil imaginar sociedades que lo vieran de otro modo. Pero China era exactamente eso: una sociedad en la que ciertas formas de quitarse la vida eran no solo aceptadas, sino admiradas y recompensadas.

Ministros imperiales que se suicidaban al caer su dinastía para demostrar lealtad. Generales que preferían la muerte a la humillación de la derrota. Viudas que ponían fin a sus vidas para honrar al marido fallecido y cuya memoria era inmortalizada en arcos de piedra levantados por el Estado. Monjes budistas que se autoinmolaban como suprema ofrenda religiosa. Ciudadanos que se suicidaban en la puerta de su enemigo para que la justicia le persiguiera desde el otro mundo. Cada uno de estos actos respondía a una lógica cultural profunda, perfectamente comprensible dentro de su contexto.

Eso no significa que todo suicidio fuera aprobado en China. La religión budista y la taoísta también amenazaban a los suicidas con castigos en el inframundo. Y el Estado, aunque nunca prohibió legalmente el suicidio, castigaba a quienes presionaran a otros para cometerlo. La línea entre el suicidio heroico y el suicidio vergonzoso existía, pero estaba trazada de forma muy diferente a como la conocemos nosotros.

Lo fascinante es que esa línea no fue siempre la misma. En los tiempos más remotos, hace más de 3.000 años, los suicidios más importantes eran los de los propios reyes-chamanes, que ofrecían su vida cuando fracasaban en su misión de traer prosperidad al pueblo. Con el tiempo, ese papel pasó a los generales derrotados, los ministros caídos en desgracia y las viudas de los funcionarios. Cada época histórica tuvo sus propios suicidios «correctos», y la sociedad china los fue reelaborando durante cuatro milenios.

El resultado fue una cultura en la que el suicidio impregnaba la historia, la religión, la literatura, el arte y la vida cotidiana. Una cultura que, según la tesis del libro La cultura del suicidio en China y la caída del régimen imperial, de Pedro Ceinos Arcones, acabó convirtiéndose en uno de los factores que contribuyeron al colapso del último imperio chino.

Comprender por qué China fue llamada «la tierra de los suicidios» es comprender una parte esencial de su historia. Y esa comprensión comienza reconociendo que la vida y la muerte, en China, nunca tuvieron el mismo significado que en Occidente.

Este post está basado en el libro «La cultura del suicidio en China y la caída del régimen imperial», de Pedro Ceinos Arcones (Dancing Dragon Books, 2025).

La cultura del suicidio en China y la caída del régimen imperial

Sobre mí: Hace ya muchos años que llegué a China y desde entonces he compaginado mi tiempo entre los viajes y el estudio de la cultura de este país. Mis investigaciones más populares son las relativas a los caracteres chinos (Caracteres chinos: un aprendizaje fácil basado en su etimología y evolución), el Matriarcado en China (hay un libro con ese título), y las culturas de las minorías (Shangrilá). Puedes ver mis videos en Youtube, o mis fotos en Instagram (pedroyunnan).

En los viajes me he especializado en Yunnan, Tíbet, la Ruta de la Seda y otros lugares poco conocidos. Escríbeme si tienes pensado venir a China. La agencia con la que colaboro proporciona un servicio excelente y un precio imbatible. Tienes mi correo abajo.

Últimos artículos

Una sesión de exorcismo taoísta

Una sesión de exorcismo taoísta

 “Mi amigo va a concluir un servicio de exorcismo esta mañana y, si realmente estás tan interesado, espera que puedas venir y presenciarlo." Se detuvo inseguro. “Pero debo advertirte que no es una vista bonita. Realmente es muy desagradable, asquerosa y repugnante.”...

The Temple of the Soul Retreat in Hangzhou In 1930s

The Temple of the Soul Retreat in Hangzhou In 1930s

On the left side was a densely wooded rocky hill. Its steep slope was carved into fantastic figures of unicorns, leogryphs and other mythological animals, and statues of gods and saints. They had been fashioned out of rock by the monks more than fifteen centuries ago....

A Taoist exorcism séance

A Taoist exorcism séance

'My friend is going to conclude an exorcism service this morning and, if you are really so interested, he hopes you can come and witness it.' He paused uncertainly. 'But I must warn 86 you that it is not a pretty sight. Really it is most unpleasant, disgusting and...

El poder espiritual del  gallo entre los Bai

El poder espiritual del gallo entre los Bai

Todo viajero que ha visitado Yunnan sabe de primera mano la estrecha relación entre los gallos y las personas, pues se los ve en mercados vendidos como alimentos, protagonizando rituales de protección y sustitución de las personas y como intermediarios adecuados en...

Chinese superstitions before the birth

Chinese superstitions before the birth

To have five sons, rich, vigorous, literate and who become mandarins: this is the ideal of any Chinese family. From this matrix idea emerged the various types of popular images that are displayed in all households: Wu Zi Deng Ke (五子登科), Have five official children!...

Asking about Taoism

Asking about Taoism

Now is the time to ask him something about Taoism, I decided, and I poured out my questions. He looked up at me with his innocent, childish eyes, his smile gentle but, I thought, slightly ironical. 'Take time, observe and learn,' he said simply. 'Words spoken in haste...