Barcos en Zhujiajiao, China

Infinidad de pescado

         También será cosa agradable saber como hay infinidad de pescado en este Reino, no solo en las costas y riberas, más aún en las montañas y casas particulares, y sin duda que si algo de lo que aquí diré se hiciese en España no padeceríamos tanta pobreza de este mantenimiento en la cuaresma y otros días cuaresmales, pero no escribimos esto para poner remedio sino por curiosidad.

         Ya se ha dicho el trato tan grande que hay de barcas y bateles y mil navíos, muchos de éstos no son para mercaderes ni para llevar cargas de una parte a otra, más son pescadores que viven de pescar y pasa de esta manera. Todos los años por los meses de febrero, marzo, y parte de abril, cuando las grandes (lunas?) llenas vienen los pescados del mar a desovar a las salidas de los ríos, por donde viene a criarse infinito pescado menudo en los fosos de los dichos rios. Aquí acuden los pescadores que están a lo largo de la costa con sus barcos y redes, y con ellas pescan este pescado menudo, y lo echan en unos estanques que labran dentro de las mismas riberas con la forma de unos calzones, los cuales quedan cerrados con una red de alambre muy menuda y se conservan bien porque están en el agua de su nacimiento y muy guardados, por que no puedan salirse. De esta manera se están allí hasta que se acaba la pesquería.

         Los que viven en ciudades y pueblos del interior del Reino, saben cómo se hace la pesca, y los que tienen como negocio proveer los pueblos y sus casas de pescado bajan con sus barcas por las riberas de los ríos que son navegables unos durante quinientas leguas y otros de más o menos lejos, y llegan a aquellas almadrabas a corrales, y compran cada uno el pescado que necesitan así vivo y menudo; y lo echan en unos cestos hechos de mimbres y forrados en cierto papel untado con aceite, para que no se salga el agua donde van metidos los peces, y de esta manera camina hasta la tierra donde va cambiando el agua cada día y de camino van por las tierras que pasan vendiendo de aquella pesca. Y cualquiera que tiene caudal y gana de proveer su casa, compra un cesto o más, y echa la pesca en sus estanques y allí se cría con estiércol de búfalas y vacas, y los pueblos tiene sus fosos donde echan pescado, para que de allí se saque para proveer el pueblo, y de esta manera el rey y el pobre puede comer cada día pesca fresca en cualquier parte del Reino y con tanta abundancia como en los mismos puertos.

Pesca con cormorán

         Además su Majestad rey tiene una invención extraña para tener pesca fresca con la que hace merced a su personal y saca un buen interés, y es así que en todas las ciudades adonde hay ríos tiene muchos cuervos marinos muy criados y adiestrados para pescar, y les aprietan los pescuezos con suavidad y los echan al rio; y ellos entran dentro del agua sumergiéndose y  llenando de peces su papada, y cuando está llena vuelven al barco de donde salieron y echan allí la pesca, y si cogen algún pez grande sin parar vuelven al puesto. Cuando ya estos cuervos, que son muchos, han hecho bastante caza, les sueltan los pescuezos y les dejan volver al agua y allí se hartan. Esta pesquería que es del rey sirve a dos cosas; se da una parte de ella a los funcionarios y oficiales reales, la demás se vende para proveer los pueblos, y lo que se saca, queda para la renta del rey.

Transcrito de la “República del Reino de la China” de Fray Jerónimo Román, 1595.

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